El autor de la escultura que está emplazada en el paraje Los Cerrillos
solicita a las autoridades que velen por su mantenimiento y seguridad. “Sería
ideal restaurarla y ponerla a resguardo”, aseguró.
La escultura con la figura de Carlos Monzón, aquella que se encuentra
emplazada en el paraje Los Cerrillos de la ruta provincial Nº 1, lugar donde el
deportista perdió la vida, ya no luce resplandeciente como lo hiciera hace casi
veinte años atrás cuando fue inaugurada. Y no es solo el paso del tiempo el
causante de dicha realidad sino que también lo es el vandalismo y la falta de
mantenimiento que tiene.
En consecuencia, quien es su autor, el reconocido escultor Roberto Favaretto
Forner, alzó su voz, en diálogo con Diario UNO: “Se encuentra en un estado de
abandono total, le faltan las placas, las paredes están rajadas, no hay árboles
y todo a su alrededor muestra un estado de desidia absoluta”, dijo y agregó:
“Considero que quienes tengan que velar por el cuidado de estos espacios
públicos deberían sensibilizarse por el recuerdo que merece uno de los grandes
deportistas de la zona y hacer algo”.
En ese contexto, Favaretto detalló que ya en varias oportunidades se acercó
al lugar para trabajar en restauración, por la rotura de una oreja o parte de
la nariz. “En esas oportunidades yo propuse que se hiciera un cerco para que no
se siguiera con los daños, porque muchos papás que pasan por allí montan a sus
hijos sobre los hombros de la estatua para sacarle fotos y en esa acción rompen
o deterioran la obra”, explicó el artista, quien además comentó que hay gente
que usa la parte de atrás de la construcción del monumento como baño, y que en
el lugar no hay agua ni iluminación.
Por otro lado, el escultor hizo mención a la ausencia de las obras
complementarias prometidas al momento de presentarse el proyecto. “En primer
lugar se había pensado en una figura en bronce y luego se hizo de cemento,
porque no se consiguieron los fondos necesarios; también se había propuesto
colocar una cortina de árboles autóctonos como marco contenedor y referencial
en el lugar, cosa que tampoco se logró; y por último se había prometido la
instalación de dos salones, uno como comedor y otro para instalar un museo
histórico con la vida de Monzón, obras que nunca se lograron”.
Y en esa línea agregó: “Me siento muy apenado por lo que está pasando y por
el profesionalismo que me respalda es que creo que tengo que hacer algo.
Incluso a algunas personas les manifesté mi deseo de que saquen la escultura de
ahí para poder restaurarla, y si los consideran oportuno quienes tienen la
autoridad en esto se podría trasladar a un lugar más protegido, al reparo de la
indiferencia”.
Un poco de historia
El 8 de enero de 1995, cuando se conoció la noticia del deceso del ex
campeón del mundo del boxeo Carlos Monzón, un grupo de seguidores conformó una
comisión homenaje que juntó los fondos para realizar un monumento en su honor
en el mismo lugar donde el consagrado deportista perdió la vida.
Para su construcción se convocó, por un lado, a un arquitecto que se ocupó
de realizar un emplazamiento que tiene dos círculos de cemento. El primero
simula ser dos brazos pequeños que simbolizan a los fieles amigos que le brindó
la costa al boxeador; y el segundo y mayor representa a su gran campaña de
campeón y al abrazo del mundo del deporte. Por otro lado, se convocó al
escultor Roberto Favaretto Forner, quien se encargó de realizar una figura con
las mismas dimensiones del condecorado boxeador santafesino. “Me dieron las
medidas exactas de altura, ancho de piernas, brazos, todo”, explicó Favaretto y
detalló: “Con el fin de lograr que sea una figura amigable para la gente, se
pensó en ponerla a una altura accesible, es decir sin ningún pedestal, al
contrario de la que se realizó en la Costanera (fue encargada por la Comisión Mundial
de Boxeo y ejecutada por el artista mexicano Mario Rendón Lozano, sobre un
soporte de columna piramidal, en la intersección de Almirante Brown y Obispo
Príncipe). Eso creo que fue un error, porque si ahora uno piensa en que rompen
las esculturas que están a grandes alturas, cómo no van a hacer lo mismo con
esta que está a la mano de todos”.
En consecuencia, Favaretto Forner hizo mención a la falta de respeto que
existe sobre los trabajos de escultura en general que hay en la ciudad. “Frente
al Hipódromo hay una escultura de bronce de tamaño natural que fue pintada con
esmalte sintético blanco en donde iría su pantalón, de manera que el daño que
tiene es irremediable, porque aunque la manden a pulir eso va a quedar
marcado”, comentó y concluyó: “Yo tuve la oportunidad de vivir un tiempo en
Europa y pude ver el respeto que allí se tiene sobre una obra emplazada; y ver
aquí que hay una irreverencia increíble sobre lo mismo me da mucha pena”.