La
millonaria transferencia de Angel Di María al Manchester United dejará casi 2,5
millones de euros en las arcas de Rosario Central, club que formó al talentoso
volante zurdo durante su adolescencia (de chico jugó en El Torito, una humilde
institución ubicada a pocas cuadras de su casa).
La cifra, no obstante, es muy inferior a la
que habría percibido la entidad rosarina de haber conservado, tal como se
estipuló en el contrato de venta con el Benfica en 2007, el 20 por ciento del
pase y el 20 por ciento de la plusvalía de una futura venta. En una maniobra
espuria y poco clara, la posterior dirigencia, comandada por el ex presidente
Horacio Usandizaga, resolvió ceder esos derechos para subsanar “un error” que
se produjo al girar el dinero de la venta.
Los números
hablan por sí solos. Si Central tuviese hoy esos porcentajes en su poder, le
corresponderían 14 millones de euros del total de la operación entre Real
Madrid y Manchester. De haberse desprendido de esos derechos en 2010, cuando el
club español compró al volante del Benfica por 30 millones de euros, la cifra a
percibir hubiera sido de casi 10 millones de euros (6 correspondientes al 20
por ciento del pase y 4 en concepto del derecho de plusvalía), más del total de
todo su actual pasivo.
Para poder
rastrear la oscura venta de Di María al Benfica hay que remontarse al 2 de
agosto de 2007, fecha en que la dirigencia de Pablo Scarabino anunció una
millonaria operación por una de las últimas joyas de la casa. El club portugués
desembolsaba 6,8 millones de euros para quedarse con el talento del flaquito de
calle Padriel. En la negociación, con el objetivo de poder sacarle provecho a
una futura venta, los dirigentes rosarinos acordaron que Central no sólo iba a
conservar el 20 del pase, sino también el 20 por ciento de la plusvalía en caso
de una posterior transacción. Esa plusvalía equivale a la diferencia entre el
primer monto pagado (en este caso 6,8 millones) y el valor de reventa (los 30
millones que pagó el Real Madrid).
En 2009, dos
años después de la operación, la dirigencia liderada por Usandizaga, formada,
entre otros, por el hoy presidente Norberto Speciale, anunció de forma
sorpresiva que Central se desprendía de esos derechos.
Según se explicó, el Benfica había depositado
“por error” 1,1 millón de euros cuando pagó por el 80 por ciento del pase de Di
María. Ante el reclamo de aquel dinero, Central se vio “obligado” a entablar
una nueva negociación al no disponer de esa suma en sus arcas. ¿Qué se
resolvió? Entre gallos y medianoche, se le vendió al Benfica el 20 por ciento
del pase por un valor de dos millones de euros. Los portugueses depositaron los
900 mil euros restantes (tenían a su favor 1,1 millón) y se quedaron así con el
100 por ciento del pase de Angelito, además de dejar sin efecto el derecho de
plusvalía que había adquirido Central.
Por esta
maniobra, aquella Comisión Directiva de Central tuvo que dar explicaciones a la
Justicia. La causa, sin embargo, quedó archivada. Un desfalco millonario,
ningún responsable.