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El campo, la pasión oculta de Roberto Sensini: de las 20 hectáreas de su padre a transformar 900 hectáreas en una empresa familiar de granos, carne y genética con tecnología de punta
Agrofy News visitó junto a Plantium el campo de Roberto Sensini; desde cómo invierten en tecnología, riego y genética hasta el pedido de mayores incentivos para que aumente la producción
Nicolás Degano
06deNoviembrede2025a las07:14
Roberto Sensini (59) es un apasionado del fútbol y del campo. Nació en el campo, en General Lagos, cerca de Rosario, y viajaba a entrenar en Newell's Old Boys: "Fue una de las cosas más lindas que me pasó", recuerda sobre su debut y el campeonato que ganó con el club en la temporada 1987-1988.
Llegó a vender sandías del campo de su padre, que tenía unas 20 hectáreas, para ayudar a su familia que hacia un esfuerzo para apoyarlo en su sueño de ser futbolista. Con mucho esfuerzo y talento, luego del debut y el campeonato en Newell's llegó a la selección argentina y tuvo una exitosa carrera en Italia.
Mientras tanto, siempre tuvo en claro que quería invertir en el campo: "Te vas enamorando",
El agro y la empresa familiar de Roberto Sensini
Lo que ahora se transformó en una empresa familiar tiene en total unas 900 hectáreas en tres campos. El más importante es uno de 500 hectáreas en la zona de Godoy, Santa Fe, el cual fue uno de los primeros en utilizar Velosofía, la sembradora de Plantium.
Este campo es un lugar que se volvió una especie de refugio familiar, sobre todo junto a su esposa, Analia Cosentino, que acompaña a Roberto desde que jugaba en la reserva de Newells.
"Es como un cable a tierra que te desconecta", destaca Roberto Sensini mientras recuerda las visitas que hacia al campo cuando era DT de Newells entre 2009 y 2011. El primer campo lo compró en 1991. Y el último campo en el que invirtió fue en el de Godoy, en 2001.
Hasta que volvió a la Argentina en 2006 los alquilaba, pero por entonces tomaron la decisión de comenzar a producir y apareció una persona clave: Matías Torresi, el ingeniero agrónomo que desde entonces planifica y sigue el día a día.
"En este establecimiento llevamos adelante una producción mixta, todo el campo hoy está sistematizado para trabajar con la ganadería en todo el campo", cuenta Torresi.
Tienen animales de la raza Limangus, unas 250 madres. Y siembran cultivos de invierno como arveja, lenteja y trigo y cultivos de verano como maíz y soja. Y lo complementan con un equipo de riego por pivot que instalaron hace unos cuatro años. La última inversión fue el riego subterráneo, que ahora están probando.
"La semilla es de calidad, las máquinas de calidad, sembrábamos y en el mejor momento nos faltaba el agua. Algo que no podés controlar. Y desarrollamos el tema del riego. Buscamos estabilizar los rindes", contó. Esto les permitió intensificar la agricultura, y por campaña siembran unas 1200 hectáreas.
Gracias al riego por pivot, en trigo pasan de 42 quintales promedio a 73 qq/ha. Y en maíz de primera, de un promedio de 75 quintales logran alcanzar los 140 qq/ha. También lo aplican a la arveja y ahora van a comenzar con el maíz pisingallo.
Plantium, la tecnología y el campo de Roberto Sensini
"Más allá de que era otra manera de trabajar el campo, no estaba la tecnología que hay hoy. No teníamos luz por ejemplo y eso es fundamental para cualquier cosa que quieras hacer en un campo", repasa Sensini sobre lo que era el campo de su padre y lo que es hoy. La tecnología se volvió un aliado fundamental para la empresa familiar, de hecho fueron los primeros en usar la primera Velosofía de Plantium.
"Hoy está todo tan fino que tenés que buscar no errarle a nada", reconoce Roberto y destaca que con una buena máquina como la Velosofía de Plantium se ahorra hasta un 10% de semilla: "Parece una tontería pero en una hectárea es mucho". "Por otro lado, cuando encimás plantas de maíz no tiene el mismo rinde, entonces son todas cosas que fui aprendiendo".
Roberto Sensini: "Todo es organización, es como un equipo de fútbol"
¿Cómo es tu vínculo con el campo?
Nací en el campo en General Lagos, en el lejano 1966. Fueron mis padres los que me fueron llevando un poco a esto, a conocer lo que es el campo. Más allá de que era otra manera de trabajar el campo, no estaba la tecnología que hay hoy. No teníamos luz por ejemplo y eso es fundamental para cualquier cosa que quieras hacer en un campo. De a poco me fueron llevando y haciendo conocer lo que era el campo. Después nos fuimos a vivir al pueblo, a General Lagos, y mientras estudiaba jugaba al fútbol en Newells, y tuve la suerte o la capacidad de llegar a jugar en primera división, iba a la selección argentina, y allá por 1989 me vendieron a Italia, al Udinese. Y bueno la primera inversión que hice fue comprar campo. Más allá de darle una mano a mi viejo, pero siempre el campo estaba latente como para una futura inversión y allá en el 1991, después de estar dos años en Italia, compramos el primer campo. Y así fuimos creciendo, acostumbrándonos a distintas tecnologías que salían. En el 2006 yo me volví de Italia después de 17 años, y lo estábamos alquilando a los campos. Y conocí a Matías Torresi que hoy es nuestro ingeniero. Fue la clave para nosotros desarrollarnos y hoy ya lo tomamos como un emprendimiento. El tiene mucho que ver, pero hoy tener un ingeniero agrónomo como es el, porque es completo, más allá de lo que hay que hacer en el campo, que hay que sembrar y demás, maneja otras situaciones que si no estás en el campo es imposible.
Fueron varias las inversiones en el campo, ¿qué te motivó?
Si, porque más allá del campo hice otras cosas, pero siempre lo tenía en mente que lo quería tener. Un poco porque mis viejos me llevaron por ese lado, me hicieron conocer cosas. Te vas enamorando del campo. En 1998 tuve la posibilidad de comprar otro campo y en el 2001 este en donde estamos ahora. Me había armado de una superficie que, cuando volvimos, tomé la decisión de comprar herramientas y empezar a trabajarlo nosotros. Es un campo mixto, también armamos una cabaña Limangus. Tuvimos que adaptarnos a toda la tecnología que aparecía en el campo. Van cambiando las cosas y uno tiene que estar a la vanguardia.
¿Tu papá te transmitió el esfuerzo a través del campo?
Mi viejo tenía 20 hectáreas y era una superficie muy chica, sembraban papa, verdura y también sandía. Y los días que podía, que no iba a entrenar, me ponía en la entrada de General Lagos y vendía sandías. Era para ayudar y aportar porque la familia era clase media baja y se hacía un esfuerzo para que yo vaya a entrenar, dos colectivos, salía de la escuela y me iba a entrenar. Ese sacrificio lo valoré siempre porque me enseñaron eso, y hoy se lo transmito a mis hijos. En el fútbol todos los que llegan es fácil contar la historia y hay una cuota de sacrificio en todo. No solamente en lo que hice yo. Y hay otros que hicieron más todavía. Los que no llegan también hacen sacrificio y después eligen otras cosas y triunfan en otros lugares también.
¿El campo es un lugar especial para vos?
Todos los fines de semana que podemos venimos. Más en verano, tenemos la suerte de tener la casa. Tener las comodidades. Hoy los chicos nos siguen menos, pero antes venían con los compañeros de la escuela, la facultad, tenés la cancha, una pileta, y lo aprovechás. Cuando estaba entrenando en Newells de 2009 al 2011 terminaba de entrenar y venía acá, a cortar el pasto, es como un cable a tierra que te desconecta, la tranquilidad que te da el campo.
¿Qué rol tiene la tecnología en el campo?
Es muy importante, hoy está todo tan fino que tenés que buscar no errarle a nada. Más allá de haber adquirido maquinaria, empezamos con la gente de Plantium a hacer cosas, con la Velosofía. Empezamos a sembrar maíz, buscamos estar actualizados. Porque hoy te permite eso, está la tecnología y hay que usarla. Después mantener la tecnología no es simple, pero en lo posible lo tratamos de hacer. Ya hace cuatro años que trabajamos con Plantium. No simplemente en eso, también todo el equipamiento para los tractores. Si no estás actualizado estás dando ventaja. La inversión abajo de la tierra la ponés igual, hay que hacer las cosas bien, la cosecha dura seis meses y hay que aprovecharla. Le agregamos riego, lo que nos potenció, nos permite hacer doble cultivo, intensivo. Nos vamos adaptando a los tiempos, hoy necesitamos hacer volumen y lo estamos haciendo.
¿Son inversiones que tienen retorno?
Con una buena máquina como la que estamos usando te ahorrás el 10% de semilla, parece una tontería pero en una hectárea es mucho, tiene corte por secciones. En esas cosas no te das cuenta con otra máquina que tiene esa tecnología y estás poniendo el 10% más de semilla. Por otro lado, cuando encimás plantas de maíz no tiene el mismo rinde, entonces son todas cosas que fui aprendiendo. Cuesta la tecnología pero después se paga sola.
¿Qué momentos recordás como difíciles en el fútbol y en el campo?
En el fútbol los momentos lindos pasan muy rápido y son los menos. Yo por suerte grandes lesiones no tuve, algo que puede ser feo en la carrera de un jugador. No tuve grandes lesiones. Me tocó perder cosas importantes, el Mundial de 1990 me costó superarlo, primero porque era un pibe tenía 22 años, y segundo porque era lo que uno soñó siempre de chiquito, estar ahí en la selección, jugar un Mundial, la final. Y para colmo estuve en la jugada que definió el partido, pero






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