César Luis Menotti, apodado El Flaco,
(Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, 22 de octubre de 1938 ) es
un ex-jugador y entrenador de fútbol argentino.
Cuando hablan del fútbol argentino, muchos piensan en la magia
y los millones que genera Leo Messi, pero la realidad de nuestro fútbol es
mucho más compleja. Se acercan las
elecciones presidenciales
en la
Asociación
del Fútbol Argentino (AFA) y pienso que estamos ante la oportunidad de
modificar el modelo perverso que ha venido imperando desde hace décadas.
No está
Julio Grondona y no hay ninguno
que pueda dirigir dentro de ese modelo de la trampa y del engaño. Él tenía un
manejo absoluto, era un hombre de mucha habilidad, conocedor del fútbol, y no
hay ninguno que se le arrime. Estamos entonces ante una oportunidad, pero no
para que se continúe haciendo lo mismo. Cuando escucho hablar a algunos de los
candidatos a la AFA
me hace acordar a los políticos. Hacen promesas, pero no dicen cuál es la
proyección, hacia dónde apuntamos.
¿Qué esperamos de un fútbol tan importante como el argentino? Creo que
tenemos que pensarlo en todos sus contextos. Porque hablamos de jugadores como
Messi y, claro, ganan millones y millones de dólares. Pero hay mucho más que
eso, hay futbolistas que ganan 400 pesos por fin de semana (menos de 45
dólares). En realidad, el 80 por ciento de los jugadores ganan miserias en
Argentina. Sólo un diez por ciento gana bien y otro diez es millonario si tiene
la suerte de ser vendido afuera. No todo es el fútbol profesional.
Lo que necesitamos es un debate muy amplio, serio y profundo, hasta diría
dirigido por el Estado nacional. Necesitamos discutir entre todos qué lugar
ocupa el fútbol en la sociedad argentina. Un debate sobre el fútbol amateur, el
fútbol de base, el fútbol del interior, el fútbol de los pueblos, el fútbol
profesional y el fútbol más que profesional, que sería un fútbol de
exportación. Ya escuché en el pasado a los que dicen que hay que utilizar el
nombre de Messi y hay que vender la selección. Eso ya se hizo y se robaron un
montón de dinero.
También escuché que Marcelo Tinelli , tal vez el
principal candidato, habló de limitar el sueldo de los contratos de los
futbolistas, una propuesta que me pareció vergonzosa. Yo le rebajaría el sueldo
a los que hacen televisión. Es un disparate.
Primero y principal, porque hay un desconocimiento de que los jugadores de
fútbol son trabajadores y tienen convenios colectivos de trabajo. Pero además,
el fútbol no existe por Menotti, Tinelli o Grondona, sino por los grandes
jugadores que hemos tenido, que han sabido capitalizar una pasión increíble en
cualquier lugar de la
Argentina. Lo grave, en realidad, es que no les paguen. Hay
futbolistas a los que les deben cuatro meses de sueldo y hay entrenadores a los
que les deben seis.
Yo tengo una buena relación con Marcelo, un
chico al que conozco de haberme ido a hacer notas cuando empezaba. Pero yo creo
que él no es el indicado hoy. No sé si podría serlo en el futuro, pero hoy dice
lo mismo que dicen todos.
En la parte comercial, Tinelli ha sido un
exitoso en un rubro que no tiene nada que ver con el fútbol, y hoy está pasando
por un buen momento como directivo de San Lorenzo. Pero con lo que dice no
alcanza para ser nada.
Hay que usar el nombre Messi, sí, me parece bárbaro. Pero el fútbol es mucho
más que la utilización de un nombre. Y aclaro que yo no tengo absolutamente
nada en contra de Tinelli. No estoy diciendo con esto que no a él, como tampoco
no a Luis Segura, el actual presidente interino de la AFA. Lo que quiero es
saber es por qué sí. Desearía que Tinelli tenga la amplitud y la generosidad de
abrir este debate y que no crea que de fútbol sabe todo.
Yo creo, por otra parte, que una AFA fuerte le haría muy bien a la
organización de la FIFA
y la Conmebol
(Confederación Sudamericana de Fútbol). Porque la FIFA en sí misma no es nada,
no es la que tiene el poder. Es una gerencia, es la representación de todas las
confederaciones y las asociaciones que la integran.
Hay que depurar los clubes para poder depurar la AFA, la Conmebol y en última
instancia la FIFA. Y
más teniendo en cuenta que, después de los últimos escándalos de corrupción, la FIFA está andando con una
alerta roja que abre dos caminos posibles: o dejar que la alarma se apague sola
para que todo siga como está o entrar a modificar un montón de cosas. Y para
poder cambiar las cosas, tenemos que empezar cada uno desde nuestro lugar.
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Articulo. Diario la nacion